Está convencido de que no se puede convencer racionalmente a nadie que no esté interesado, por eso es impártantela motivación en las aulas. Esta motivación tiene que estar guiada por los contextos de los alumnos, cada uno es un mundo y unas circunstancias. Para conectar con todos ellos, es necesario encender la emotividad, ya que la mayor parte de la gente se mueve por las emociones.
"Es el cerebro emocional el responsable de toda actividad creativa,
de motivar la acción, de impulsarla, de movilizar".
Para atraer a estos alumnos que no muestran motivación alguna ni interés por los contenidos y las clases, el autor recomienda a los educadores que se fijen en los publicitarios. Que se fijen e imiten su forma de trabajar, las técnicas que utilizan para provocar deseo en los consumidores. Tienen que conseguir "enganchar" a los espectadores, en este caso a sus alumnos. Todo esto no sería posible sin el establecimiento de unas clases dinámicas, en las que se promueva la participación de los estudiantes y una comunicación adecuada. Los profesores tienen que preparar sus clases de manera atractiva porque sólo así mostrarán interés y por supuesto, utilizar un lenguaje publicitario persuasivo. La educación se debe adaptar a los nuevos tiempos.
"Tal vez en el ámbito de la comunicación educativa haya mucha preocupación por las semillas y muy poco por la disposición de la tierra. Mucha preocupación por los contenidos y poca por la actitud o disposición de la persona que los ha de asimilar".
Nos movilizamos por miedo o por deseo, y el único responsable de que un alumno no esté interesado en el temario es el profesor, por no despertar ese interés en el alumno. Para ello debe usar sus tácticas de publicista, la habilidad que se le tiene que exigir al profesor es la de implicar al alumno en el aprendizaje. "Sólo se puede fabricar conocimiento si previamente se fabrica deseo". La activación del deseo es la única garantía segura del desarrollo pleno de la habilidad. La capacidad de explicación ha de ir acompañada de la capacidad de implicación.
"Si tiene algo viejo que decir, dígalo de una forma nueva.
Si tiene algo nuevo que decir, dígalo, simplemente".
Sin motivación no hay aprendizaje. La motivación tiene que ser incendiada por las emociones. Son estas las que nos mueven. El reto no es sustituir la pasión por el pensamiento, sino incentivar y desarrollar la pasión de pensar. La emoción es un elemento imprescindible en el proceso del aprendizaje.
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