"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo".

Hace unas semana vino a visitarnos al aula 214 la verdadera protagonista de la película Katmandú de Iciar Bolliaín: Victoria Subirana. Después del visionado del largometraje y aprovechando que estábamos celebrando las jornadas del día de la igualdad de la mujer, nos intentó transmitir lo que había luchado para conseguir un poquito de igualdad en la sociedad nepalí. La película contaba su historia, un alma aventurera con vocación de educadora y luchadora, que ha luchado por la igualdad de los niños, descapacitados y mujeres en Nepal impulsándola desde la educación. Allí con mucho esfuerzo y poca ayuda, construyó una serie de escuelas para los más pobres de la zona. Ella sólo quería promover un cambio social y hacer que toda la sociedad tuviera los mismos derechos y un acezamos una educación mínima y de calidad.

Antes de adentrarse en su aventura educativa en uno de los poblados más pobres de Nepal, trabajaba en una escuela estatal. Tras ser testigo de una serie de injusticias que se llevaban a cabo en este organismo, decidió dejarlo todo y seguir su propio camino creando una escuela pública para los más desfavorecidos de Katmandú con muy pocos recursos. Se asentó en un poblado de chabolas en el que los niños eran la mayor parte de los que allí habitaban, la nueva escuela no tardó en llenarse.

Viendo la película te das cuenta de que debió ser muy duro, pero escuchándola a ella contárnoslo en primera persona, te lo imaginas aún peor. Según nos contó, la película no refleja del todo lo que realmente ella vivió en Katmandú. Y es que es verdad que una película, por muy buena que sea nunca transmitirá la la perfección lo que realmente se vivió. Todos acabamos con lágrimas en los ojos y con una reflexión, y por qué no con el corazón un poco más blandito después de adentrarnos en esta bonita historia. Sin duda es un ejemplo a seguir, un ejemplo de lucha desinteresada y empática con ganas de cambiar el mundo desde el epicentro de una ciudad tan pequeña y pobre como Katmandú y mediante algo gratuito como es la educación.




No hay comentarios:

Publicar un comentario